La Red de Emprendedores con Discapacidad, del cual la USFA forma parte, impulsa la autonomía económica y la inclusión mediante la formación de 54 emprendedores con discapacidad

Formación y alianzas institucionales fortalecen la autonomía económica y abren nuevas oportunidades para emprendedores con discapacidad

La Unidad de Educación Inclusiva del Instituto de Investigación e Interacción Social, en Coordinación con las instituciones que integran la Red de Emprendedores con Discapacidad, concluyó el curso “Emprendimientos productivos desde un enfoque de autonomía, inclusión económica y sostenibilidad”, desarrollado junto a instituciones comprometidas con la inclusión y el fortalecimiento de capacidades productivas.

Escrito por:

Carlos Jorge Landaeta Mendoza Carlos Jorge Landaeta Mendoza
La Red de Emprendedores con Discapacidad, del cual la USFA forma parte, impulsa la autonomía económica y la inclusión mediante la formación de 54 emprendedores con discapacidad

Participantes del evento

116

Publicado el:

2026-09-01 04:41:11

Última actualización

2026-09-02 00:25:14

La Universidad Privada San Francisco de Asís (USFA), a través de la Unidad de Educación Inclusiva del Instituto de Investigación e Interacción Social, llevó adelante el acto de clausura y entrega de certificados del curso “Emprendimientos productivos desde un enfoque de autonomía, inclusión económica y sostenibilidad”. La actividad representó la culminación de un proceso formativo dirigido a personas con discapacidad interesadas en fortalecer sus conocimientos, capacidades y herramientas para desarrollar iniciativas económicas sostenibles.

Un total de 54 emprendedores con discapacidad concluyó satisfactoriamente la capacitación y recibió su correspondiente certificación. Este resultado refleja la perseverancia de los participantes y el trabajo coordinado entre la Universidad Privada San Francisco de Asís, la Fundación Manuel García Capriles (MGC), el programa Construyendo Puentes, la Escuela de Emprendedores Samuel Doria Medina y la Red de Emprendedores con Discapacidad Bolivia.

El acto reunió a autoridades universitarias, representantes institucionales, facilitadores, participantes, familiares e invitados especiales. Más allá de la entrega formal de certificados, la jornada se convirtió en un espacio de reconocimiento al esfuerzo, la constancia y la capacidad de las personas con discapacidad para crear, producir, emprender y contribuir activamente al desarrollo económico y social del país.

Una alianza institucional orientada a generar oportunidades reales

La realización del curso fue posible gracias a una alianza basada en la cooperación, la complementariedad de experiencias y el compromiso compartido con la inclusión económica. Cada institución participante aportó conocimientos, recursos humanos, capacidad de gestión y experiencia en procesos formativos, emprendimiento, accesibilidad y acompañamiento a personas con discapacidad.

Durante el acto se destacó que la inclusión no puede limitarse a declaraciones institucionales o acciones aisladas. Debe traducirse en oportunidades concretas para acceder a la educación, fortalecer competencias, desarrollar actividades productivas y participar en igualdad de condiciones en la vida económica y social.

La directora general de la Fundación Manuel García Capriles, licenciada Silvia Rodríguez, manifestó su satisfacción por la culminación del proceso formativo y recordó la trayectoria de la institución en el trabajo por la inclusión. Señaló que el verdadero camino hacia una sociedad inclusiva no consiste solamente en escuchar las demandas de las personas con discapacidad, sino en incorporarlas plenamente a los procesos sociales, económicos y cotidianos.

Desde esta perspectiva, el curso permitió reconocer a las personas con discapacidad como protagonistas del desarrollo y no únicamente como beneficiarias de acciones asistenciales. Esta transformación de la mirada resulta fundamental: significa comprender que cada participante posee conocimientos, experiencias, talentos, aspiraciones y capacidades que pueden convertirse en proyectos productivos con impacto en sus familias y comunidades.

La representante también expresó la voluntad de continuar impulsando nuevos espacios de formación, debido a que el emprendimiento y las dinámicas económicas exigen aprendizaje constante, innovación, adaptación y actualización. La capacitación recibida constituye, por tanto, una base para seguir desarrollando iniciativas y no un proceso concluido de manera definitiva.

Formación para la autonomía y la sostenibilidad

El curso estuvo orientado al fortalecimiento de conocimientos y herramientas aplicables a la organización, puesta en marcha y consolidación de emprendimientos productivos. Su enfoque integró cuatro componentes fundamentales: autonomía, inclusión económica, productividad y sostenibilidad.

La autonomía económica adquiere una especial importancia en la vida de las personas con discapacidad. Disponer de herramientas para generar ingresos, administrar recursos, tomar decisiones y proyectar un emprendimiento contribuye al fortalecimiento de la independencia personal, familiar y social. Sin embargo, esta autonomía no depende solamente del esfuerzo individual; también requiere entornos accesibles, oportunidades de formación, acompañamiento técnico y una sociedad dispuesta a eliminar barreras.

La sostenibilidad, por su parte, supone que los emprendimientos puedan mantenerse, crecer y responder a los cambios del mercado. Por esta razón, el proceso formativo buscó superar la idea de una capacitación ocasional y promover la construcción de iniciativas con posibilidades reales de continuidad.

Los contenidos abordados, las orientaciones de los facilitadores y el intercambio de experiencias permitieron que los participantes reflexionaran sobre sus ideas, reconocieran oportunidades y fortalecieran las bases de sus proyectos. El curso también favoreció el encuentro entre emprendedores, la creación de vínculos de colaboración y el reconocimiento mutuo de capacidades.

La voz de los participantes: emprender para derribar barreras

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la intervención de las representantes de la Red de Emprendedores con Discapacidad Bolivia. Sus palabras permitieron comprender el valor de la capacitación desde la experiencia directa de quienes participaron en ella.

Fátima Moscoso expresó que los emprendimientos constituyen una importante vía de integración para las personas con discapacidad. En su intervención señaló que muchas de las limitaciones no se encuentran en las personas, sino en las barreras que la propia sociedad construye y mantiene. Estas barreras pueden impedir el acceso al empleo, restringir la participación y reducir la visibilidad de las capacidades existentes.

La participante destacó que emprender, trabajar y desarrollar un negocio ayuda a cerrar las brechas sociales y permite que las personas con discapacidad sean reconocidas por sus aportes. Asimismo, solicitó que se continúen generando espacios de formación en los que puedan adquirir nuevas técnicas, compartir experiencias y fortalecer sus proyectos.

Por su parte, Betsabé Guarité agradeció a las instituciones organizadoras por brindar una oportunidad de formación dirigida a consolidar la autonomía económica. Manifestó que cada clase ofreció conocimientos, ideas y orientaciones que motivaron a los participantes a continuar trabajando con valentía y a superar las dificultades que enfrentan en sus respectivos emprendimientos.

Ambas intervenciones recordaron que una capacitación alcanza su verdadero sentido cuando las personas pueden apropiarse de lo aprendido y utilizarlo para transformar su realidad. La certificación recibida reconoce un proceso académico, pero también simboliza la decisión de avanzar, crear oportunidades y participar activamente en la sociedad.

Reconocimiento a participantes, facilitadores e instituciones aliadas

El momento central del acto estuvo dedicado a la entrega de certificados a los 54 emprendedores que concluyeron la capacitación. Cada nombre fue acompañado por el aplauso de autoridades, familiares, facilitadores y compañeros, en reconocimiento a la dedicación demostrada durante los meses de formación.

También se entregaron certificados de reconocimiento a los profesionales responsables de impartir las clases. Durante la ceremonia se resaltó su preparación, vocación de servicio y disposición para responder las consultas de los participantes. Los facilitadores aportaron conocimientos técnicos y acompañaron un proceso que demandó sensibilidad, accesibilidad y compromiso con la educación inclusiva.

De igual manera, se reconoció el respaldo de la Escuela de Emprendedores Samuel Doria Medina, la Fundación Manuel García Capriles, el programa Construyendo Puentes y la Red de Emprendedores con Discapacidad Bolivia. La articulación entre estas instancias fue considerada un pilar fundamental para convertir la propuesta inicial en una experiencia formativa concreta.

Un reconocimiento especial fue otorgado a la intérprete de Lengua de Señas, Dayana Nicole Durán, por su labor como puente de comunicación y por garantizar el acceso a la información durante el evento. Su participación evidenció que la accesibilidad no debe considerarse un elemento complementario, sino una condición indispensable para asegurar una participación plena.

Un punto de partida para nuevas oportunidades

En su intervención virtual, la licenciada Andrea Cornejo, representante del programa Construyendo Puentes y coordinadora de la Red de Emprendedores con Discapacidad Bolivia, felicitó a quienes concluyeron el curso y remarcó que el certificado no representa únicamente la finalización de una actividad. Constituye un reconocimiento a las capacidades, al esfuerzo y a la decisión de construir autonomía.

También sostuvo que la inclusión económica debe materializarse en oportunidades reales para emprender, crecer y participar plenamente en la sociedad. Desde esta mirada, la clausura no fue presentada como un punto final, sino como el comienzo de una nueva etapa para aplicar los aprendizajes y fortalecer cada iniciativa productiva.

Su mensaje invitó a continuar construyendo puentes y derribando las barreras que todavía restringen la participación de las personas con discapacidad. La experiencia demostró que la discapacidad no reduce la capacidad de crear, aportar o transformar, pero que las oportunidades siguen dependiendo de la eliminación de obstáculos sociales, comunicacionales, educativos y económicos.

Compromiso de la Unidad de Educación Inclusiva

Las palabras de clausura estuvieron a cargo de la magíster Fabiola Acha, coordinadora de la Unidad de Educación Inclusiva del Instituto de Investigación e Interacción Social de la USFA. Durante su intervención destacó la perseverancia de los participantes y agradeció la confianza depositada en la Unidad para conducir, junto con las instituciones aliadas, este desafío formativo.

La coordinadora informó que 54 emprendedores con discapacidad culminaron el curso y recibieron su certificación, calificando el resultado como una misión cumplida. También recordó que la Red de Emprendedores con Discapacidad Bolivia está conformada por 96 integrantes, lo cual plantea el reto de ampliar las oportunidades para que más personas puedan acceder a futuros ciclos de capacitación.

Asimismo, señaló que el compromiso institucional debe proyectarse hacia la sostenibilidad efectiva de los emprendimientos. Lo aprendido cobra sentido cuando se convierte en decisiones cotidianas, mejoras en los productos o servicios, nuevas estrategias de comercialización y mayores posibilidades de generación de ingresos.

Entre las necesidades identificadas para futuras capacitaciones se encuentra el comercio electrónico. El uso de teléfonos celulares, redes sociales, plataformas digitales y otros canales de venta puede ampliar el alcance de los productos y servicios desarrollados por los emprendedores. La alfabetización digital y comercial aparece así como una línea prioritaria para la continuidad del programa.

La magíster Fabiola Acha también reconoció el trabajo del equipo del Instituto de Investigación e Interacción Social, destacando su juventud, capacidad de innovación y compromiso con las personas con discapacidad. Este acompañamiento permitió atender aspectos organizativos, académicos, comunicacionales y de accesibilidad a lo largo del proceso.

La clausura concluyó con una frase pronunciada colectivamente por los participantes: “Yo puedo, yo quiero y yo lo voy a lograr”. La expresión sintetizó el espíritu de la jornada: confianza en las propias capacidades, voluntad de avanzar y determinación para transformar los aprendizajes en resultados.

Reflexión: de la inclusión declarativa a la participación efectiva

La experiencia desarrollada por la Unidad de Educación Inclusiva deja una reflexión fundamental para las universidades y para la sociedad boliviana. La inclusión adquiere sentido cuando se convierte en participación efectiva. No es suficiente permitir que las personas con discapacidad estén presentes en determinados espacios; es necesario asegurar que puedan aprender, decidir, producir, emprender y ejercer sus derechos en condiciones de dignidad y equidad.

En este proceso, el emprendimiento no debe ser entendido como una respuesta obligatoria ante la falta de empleo formal. Debe asumirse como una opción acompañada por formación de calidad, acceso a herramientas tecnológicas, asesoramiento, redes de colaboración y oportunidades de comercialización. De lo contrario, existe el riesgo de trasladar toda la responsabilidad a la persona, sin modificar las estructuras que generan exclusión.

El curso demostró que la articulación entre universidad, fundaciones, programas especializados y organizaciones de personas con discapacidad puede producir resultados concretos. La alianza institucional permitió reunir experiencias diversas alrededor de un propósito compartido y mostró que la inclusión económica requiere corresponsabilidad.

También confirmó el papel social de la universidad. Una institución de educación superior no solamente forma profesionales y produce conocimiento; también debe abrir sus puertas a la comunidad, identificar necesidades, construir soluciones participativas y contribuir a disminuir las desigualdades. Desde esta perspectiva, la interacción social universitaria se convierte en una vía para vincular el conocimiento con los problemas y aspiraciones de la población.

Cada certificado entregado representa horas de aprendizaje, esfuerzo personal, apoyo familiar y confianza en un proyecto de vida. Sin embargo, el desafío continúa. Los emprendimientos necesitarán acompañamiento, actualización, redes comerciales y espacios donde puedan visibilizar sus productos y servicios. La continuidad será esencial para que los conocimientos adquiridos se traduzcan en autonomía económica sostenible.

La Universidad Privada San Francisco de Asís, mediante su Instituto de Investigación e Interacción Social y la Unidad de Educación Inclusiva, reafirma así su compromiso con una educación que reconoce la diversidad humana, promueve la igualdad de oportunidades y acompaña la construcción de una sociedad más justa.

La clausura del curso no marcó el cierre de una experiencia, sino la apertura de nuevas posibilidades. Los 54 emprendedores certificados constituyen una muestra de lo que puede lograrse cuando existen compromiso, formación accesible, cooperación institucional y confianza en las capacidades de cada persona. El reto que queda por delante es convertir estos avances en procesos permanentes, ampliar su alcance y continuar construyendo una inclusión que se refleje en la vida cotidiana, el trabajo, la economía y la participación social.